Gratis suele significar que el programa es el anuncio. Esto es lo que conviene comprobar antes de instalar uno, y lo que este hace y lo que no.
Hay cuatro modelos habituales y conviene saber nombrarlos. El análisis es gratis pero arreglar no lo es. El análisis es gratis y el programa enseña anuncios. El instalador trae algo extra que no pediste. O el programa envía datos de uso a algún sitio, y ese es el producto.
Nada de esto es ilegal y algunos lo dicen abiertamente. El problema es un análisis que infla sus hallazgos, porque en tres de esos cuatro modelos el programa gana más cuanto mayor es el número.
Casi todo esto se responde en cinco minutos, sin fiarte de la página de marketing de nadie.
Si un programa no supera estas cinco preguntas, el número que te enseña no es una medición, es un objetivo de ventas.
Sin anuncios, sin software añadido, sin suscripción y sin analítica de ningún tipo, ni en la web ni en el programa. El programa hace exactamente dos peticiones de red en toda su vida, y ambas están listadas en la página de privacidad: una comprobación de versión y una activación de licencia que solo ocurre si escribes una clave.
Hay una versión Pro anunciada y no está a la venta. Como no hay nada que comprar, no hay nada bloqueado: las funciones pensadas como de pago están abiertas. El día que Pro salga a la venta eso cambiará, y se dirá con claridad, no en silencio.
Dos cosas reales, y callarlas dejaría sin sentido toda esta página.
La primera: el instalador no está firmado, porque un certificado cuesta un dinero que este proyecto no gasta. SmartScreen de Windows dirá que el editor es desconocido. Por eso existe la versión portátil: un archivo que descomprimes y ejecutas, sin instalador y sin pantalla de aviso por medio.
La segunda: no es un antivirus, no tiene base de firmas y no sustituye a uno. Vigila un comportamiento concreto — archivos que se reescriben en masa — y es honesto sobre los límites de eso.
Última actualización: 2026-08-28
La trampa es el instalador sin firmar y el aviso de SmartScreen que lo acompaña. Todo lo demás del programa está abierto ahora mismo.
El servicio en segundo plano existe para las limpiezas programadas y la vigilancia de ransomware. Si no quieres ninguna de las dos, se apaga y nada más cambia.
Funciona, pero aconseja en lugar de actuar. En un servidor no marca nada por adelantado y no limpia sin una orden explícita, porque un servidor no es el escritorio de nadie.
El orden seguro: Windows Update, luego el fabricante, nunca un pack de drivers.
Categoría por categoría: qué recuperas y qué entregas sin darte cuenta.
Las señales previas a la nota de rescate y qué hacer en el primer minuto.
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